jueves, 27 de febrero de 2020

PREMIO INTERNACIONAL DE LITERATURA ANTONIO MACHADO 2020

Samir Delgado gana el Premio de Literatura Antonio Machado


El escritor y crítico de arte Samir Delgado (Las Palmas de Gran Canaria, 1978) se alzó este domingo con el Premio Internacional de Literatura Antonio Machado 2020 con su poemario La carta de Cambridge, un libro que supone un «peregrinaje a los mundos del poeta» y que contiene un «ejercicio de reflexión sobre el sentido de la poesía y la experimentación con el lenguaje», explica el autor desde la ciudad mexicana de Durango, donde reside desde hace cuatro años.


La obra de Delgado se impuso a 127 manuscritos de distintos géneros procedentes de 16 nacionalidades, sobre todo, de Latinoamérica.
El premio, dotado con 1.500 euros, se entregó ayer en la sede de la Fundación Antonio Machado, en la localidad francesa de Colliure, dentro de los actos de conmemoración del 81 aniversario de la muerte del autor español exiliado en tierras galas.
El galardón lo recogió el poeta franco-argelino Hamid Larbi quien, en nombre de Samir Delgado, lanzó un «llamamiento a la solidaridad y a la unión de los poetas de todas las lenguas. Como en tiempos de Machado, la hora actual de los problemas en el mundo requiere de un cosmopolitismo abierto y de la defensa de las identidades. Los poetas deben pasar a la ofensiva para combatir la violencia y el odio que genera el capitalismo», abunda Delgado sobre el discurso pronunciado ayer por su colega.
Gracias a los premios que ha ido cosechando, Samir Delgado ha ligado su nombre al de poetas como Tomás Morales, Emeterio Gutiérrez Albelo, Luis Feria y ahora a Antonio Machado. «Estoy muy agradecido por recibir un galardón literario en Francia, más aún porque visibiliza también la voz de autores canarios. Hay que recordar que en 2014 la autora Selena Millares también obtuvo el premio de Collioure con una novela fabulosa», comenta el autor sobre este último galardón obtenido con La carta de Cambridge, un título que alude a una carta destinada a Machado que llegó a Colliure el 23 de febrero de 1939, el día siguiente a su muerte. En ella le ofrecían un puesto de profesor en la prestigiosa universidad de Cambridge. «Con él cayó la Segunda República y escribir sobre la figura del poeta ha significado habitar el exilio en propia carne. De hecho el libro fue escrito en México, el otro lugar de los exilios republicanos», comenta el escritor cuyo libro surgió de una visita a Soria. «Ese es el origen del libro, la estela de vivencias de un viaje a contrarreloj para visitar los paisajes de la poesía de Machado», afirma Delgado sobre un periplo que dejó patente su óptica isleña. «Desde la perspectiva de un escritor insular, las imágenes de tierra adentro en Castilla suponen un espejo clarividente que afianza la cosmovisión atlántica, quiero decir con esto que la poesía canaria también puede escribirse desde cualquier lugar del planeta, el horizonte de la isla se lleva por dentro», dice el poeta cuya trayectoria está salpicada de reconocimientos.
«Los premios han sido siempre un paso importante para la consolidación de una carrera literaria, especialmente para publicar que es el desenlace final del proceso de la escritura. Ser poeta en los tiempos de internet conlleva radicalizar la imaginación para la supervivencia cotidiana. Y dedicarse a la literatura creativa como vocación implica atravesar etapas de incertidumbre constante. Sin embargo el verdadero reconocimiento llega con la propia vida que logran los libros en el mundo. A fin de cuentas creo que escribir poesía hoy es uno de los desafíos más bellos de la vida», sentencia.


FUENTE:  


ALI SMITH: 'La historia universal'

Ali Smith y las estaciones de paso

'La historia universal', una selección de 12 relatos de la escritora escocesa, que recorre todos los meses del año

Los cuentos de Ali Smith (Inverness, Escocia, 1962) releen el universo como un libro de tramas y subtramas que se cruzan en la entrelínea de la realidad, como afluentes del relato total que nos contiene y nos define. Así se configura La historia universal ( The whole story and other stories, 2003), una selección redonda de 12 relatos de la escritora escocesa publicada en España por la editorial Nórdica Libros, que nos mira en los espejos rotos de sus personajes, sus sueños y temores, sus despertares como hachazos o su nostalgia de otras vidas, con la tinta ágil y serena de quien sabe que una palabra puede cambiar o multiplicar el sentido de una historia.
La historia universal se estructura casi como un palíndromo: el primer cuento, de título homónimo, amanece en invierno y los relatos sucesivos recorren cada mes de un año completo con todas sus estaciones hasta desembocar en un segundo invierno en el cuento final, El principio de las cosas. La tersura del verano o la aridez del otoño marcan la temperatura de cada uno de los relatos en este viaje fragmentario y circular, como ese Aleph de Borges donde "uno de los puntos del espacio contiene todos los puntos". O como esa mosca que sorbía con su probóscide la cubierta ilustrada de una vieja edición de El gran Gatsby en una librería de segunda mano, que terminó integrando una embarcación de dos metros de eslora construida con páginas de la obra cumbre de Scott Fitzgerald, mientras que la mosca permaneció volando a más de medio y metro sobre el nivel del suelo. Podría decirse que el vuelo fortuito de la mosca no solo hila la trama del relato inaugural de La historia universal, sino de todo el conjunto, como símbolo invisible que remite a aquella lúcida reflexión de Monterroso en el primer pasaje de su Movimiento perpetuo, donde advierte que "la mosca invade todas las literaturas". "En el principio fue la mosca (...) De esas frases vivimos. Frases mosca que, como los dolores mosca, no significan nada. Las frases perseguidoras de que están llenas nuestros libros".
Y en el universo de Ali Smith, esta urdimbre de casualidades y causalidades entreteje el tablero literario en el que sus personajes se encuentran y desencuentran, donde, como revela la última línea del ocaso de Gatsby, "seguimos navegando, barcos contracorriente, devueltos sin cesar hacia el pasado". Sin embargo, cada relato de La historia universal constituye un universo en sí mismo, pero salpicado de referencias comunes a lo largo de todos los escenarios, que encabeza la presencia continua de los libros y los árboles, acaso como metáfora de nuestra relectura en las páginas del otro o de un anhelo íntimo de enraizamiento.
Además, Smith depura esta imaginería en un lenguaje carveriano, líquido y directo como un cuchillo en la mantequilla, pero, al mismo tiempo, reviste su prosa de una atmósfera de realismo mágico, con pinceladas de humor, ingenuidad y surrealismo en la estela de Cortázar, porque quizás esa poética sea la forma más exacta de aproximarse a la vida y, en palabras de Baricco, "comprender qué aparece cuando la realidad se gira y le ves la espalda". En este sentido, la mirada de la autora apunta siempre a lo que acontece en los intersticios, pero que nos atraviesa como una ráfaga inesperada, como el anuncio de una nueva estación. Y en eso consiste -volviendo a Carver-la mecánica del cuento: "Debe haber un aire de amenaza, debe haber tensión, una sensación de que algo es inminente".
Así, en este laberinto de senderos que se bifurcan, una mujer cruza la estación de King's Cross mientras habla con su pareja por teléfono cuando, de repente, casi tropieza con la Muerte: "un hombre de mediana edad, apuesto y un poco calvo, que vestía un traje tan pálido que parecía contrito". "Por lo que cuentas, más que la Muerte parece un espía", le responde la voz al otro lado del teléfono. Y en la primavera de Mayo, un día como otro cualquiera, una mujer distinta recorre la arteria que separa su casa del trabajo y le asalta el amor más insólito a mitad de camino. "Os lo cuento. Me enamoré de un árbol. Era inevitable. Estaba en flor", reza el arranque sobresaliente del cuarto cuento.
También el amor como un rayo estoqueado en la nuca enhebra otro de los relatos pero con las puntadas desordenadas: Erosión desbarata los esquemas narrativos del cuento y desgrana una historia de amor en sentido no cronológico con el orden del nudo, el desenlace y el inicio. Esta representación del enamoramiento como un edén ajardinado expuesto a la erosión del tiempo y la invasión de hormigas podría sugerir que el amor nunca aloja un manual de jardinería en la solapa pero, en el fondo, lo más probable es que Smith no trate de decir nada, sino solo mostrar, exponer, tocar, trastocar.
Y el viaje continúa al ritmo de canciones de amor escocesas, clientes excéntricos que frecuentan librerías, atracadores de hamburgueserías pertrechados con tijeras de podar, matrimonios sin llaves bajo la alfombra o mujeres borrachas que buscan cobijo en la misa del gallo, repiqueteando sus tacones contra las losas. Entre los que despiertan más ternura para quien escribe se encuentra una mujer que es diagnosticada de intolerancia, entre otras dolencias, a varias formas de expresión cultural, porque el arte no garantiza que mantengamos el equilibrio, pero sí nos vacuna contra la indiferencia -la mujer se sacude las diminutas hojas otoñales de los hombros como quien esquiva la vida, o quiere prevenir los daños del invierno-. En esta misma línea, una mujer se sube a un taxi y, como los transeúntes del filme Noche en la tierra, de Jim Jarmusch, el trayecto se convierte en un cuento dentro del cuento, como un aparte de la realidad que abre un capítulo nunca escrito y despierta el deseo de parar el sistema de navegación, y continuar por esa carretera secundaria.
Pero uno de los espacios que Smith explora con una sensibilidad especial es ese que media entre dos personas, y que también lee como un libro: a la intemperie, abandonado al paso de las estaciones, las páginas se abarquillan, se mojan, se pegan, las letras se enmarañan y tornan ilegibles; pero algunas personas eligen permanecer durante mucho tiempo en un mismo libro y deleitarse en ese libro favorito tantas veces leído, porque cada lectura brinda nuevas lecturas y, por eso, apuestan por releerse en sus páginas cada día de todas las estaciones.

En definitiva, La historia universal de Ali Smith constituye una de las mejores revelaciones dentro del panorama editorial de los últimos meses, que manifiesta un "sí" rotundo a la existencia, como el que esgrime Clarice Lispector en la cita inicial del volumen y como la última palabra que encierra este laberinto, sin señalizaciones ni salidas de emergencia, pero lleno de palabras, estaciones y, con suerte, una persona al otro lado del libro.

FUENTE:   

JUAN GÓMEZ JURADO: 'Loba Negra'



«Te conviertes en escritor porque amas las historias y les entregas tu vida»



El autor, un auténtico fenómeno de masas en el ámbito editorial, estará esta tarde en Santander. / VIRGINIA CARRASCO

El narrador madrileño presenta hoy su última novela, 'Loba Negra', en Librería Estvdio de la calle Burgos

- Es una palabra bonita teniendo en cuenta que…
- ¿Que mato gente?
- Exacto, que mata gente, y de qué manera.
- Sí, pero no solo. Escribo también para niños de 7 años y en esos libros muere muy poca gente torturada. Lo realmente importante es una sensación muy difícil de atesorar, quizá Antonia conozca alguna palabra para esto. Cuando estás en la cama muerto de sueño, pero no puedes dejar de leer, que en malayo sería una cosa muy concreta de tres sílabas, esa sensación es impagable. O tener despiertos a tus hijos porque les estás contando una historia.
- Utiliza frases cortas, no se extiende en la adjetivación, ni adorna sus textos con subordinadas. Hasta que llegan las víctimas. Ahí se recrea.
- Lo hago con alegría y la ayuda de los expertos. Los personajes suelen ser muy molestos. A un bebé que llora a las tres de la mañana y te destroza la vida, no le puedes tirar por la ventana, pero a ese personaje odioso sí. Es muy gracioso y divertido. La violencia en la ficción es catártica. Permite canalizar determinados miedos o fantasmas de una forma absolutamente inocua. Obviamente, eso requiere mucho esfuerzo y hablar con las personas adecuadas.
- El Niño de Elche decía hace un par de días, que siempre que se mueva en el terreno del pensamiento, cualquier violencia es legítima.
- Es así. Si los videojuegos, por poner un ejemplo recurrente, son los culpables de que de pronto alguien llegue a un lugar y se ponga a matar, si crearan psicópatas, habría miles de ellos. 'Call Of duty' vende millones de copias. Las personalidades oscuras ligadas a la violencia se alimentan con productos que los demás consumimos de manera normal y sana. Pero es más fácil echar la culpa a algo que todo el mundo pueda tener en su casa, algo ajeno, para que los padres asustadizos puedan llevarse las manos a la cabeza sin asumir responsabilidades.
- Antonia Scott es un personaje vivo. Llegados a este punto de su historia, ¿las decisiones las toma ella o usted?
- Interesante planteamiento. Era un ser vivo antes de que pusiera su nombre en un papel. Esto no suele ocurrir con todos los personajes. Y pasa y no puedes hacer nada para evitarlo ni para controlarlo. Lo mismo con Jon Gutiérrez. Es alguien que estaba al lado de Antonia o delante de ella para protegerla. Hay personajes que existen y tienes que descubrirlos como los científicos a la materia oscura; por aproximación. Hay fuerzas gravitacionales que no podemos controlar.
- ¿Cuando sabe que existen inevitablemente?
- Hay que usar metáforas o analogías para explicar esto. Empieza a iluminarse su cara y de repente dices, no entiendo muy bien cómo pasa esto, pero piensas que tiene que ser así.
- Si tuviera que elegir un solo rasgo de cada uno de los personajes, ¿cuál sería?
- La gente cree que yo diría que de Antonia es la inteligencia por su descomunal coeficiente intelectual, pero su rasgo identificador es su valentía, hasta la insensatez. En Jon, no es su físico privilegiado, es su capacidad de amar. Eso hace posible que Antonia sea tan valiente durante tanto rato. Puedes volar si te tiras de muy alto, pero durante poco tiempo. Por eso hace falta alguien que te ayude a controlar el vuelo.
- ¿Usted pide consejo para dar sus propios saltos y lo aplica cuando lo recibe?
- Uno escucha a la gente que tienes alrededor, que están ahí por algo. Sirve para ganar seguridad. Yo elijo bien a quien le mando las cosas y no son quienes me van a decir que sí a todo. Necesito una respuesta auténtica. Que me trasladen de verdad lo que han sentido. Son muy pocas personas. Se cuentan con los dedos de una mano. Siempre sus opiniones son válidas. Hago caso en el 95%, sobre todo porque se piensan mucho lo que tienen que decir. Algo poco habitual, cuando todo el mundo habla por hablar sobre una obra literaria, artística o en general de todo. No termina un ministro una ley y ya estamos todo diciendo cómo va a fracasar. Sales de cine y tienes que contar al mundo lo que te ha parecido la película que acabas de ver.
Afirma, literalmente, que le «flipa» hablar con la gente. Se refiere Juan Gómez Jurado (Madrid, 1977) a los cientos de personas que acuden a cada una de las presentaciones de sus libros. El último 'Loba negra' (Ediciones B, 2019) lleva semanas copando las primeras posiciones en las listas de los más vendidos. El madrileño, que la presenta hoy a las 19.00 horas en la librería Estvdio (calle Burgos), ha encontrado el punto justo para hacer de la novela negra española un fenómeno de masas.
- ¿Es, como dicen algunos, el mejor escritor de thriller de Europa?
- No, depende de a quién le preguntes
- ¿Le preocupa la respuesta a la pregunta sobre la calidad de sus novelas?
- Cuando tenía 27 o 28 años, se publicó mi primera novela en Estados Unidos y tuvo dos críticas casi antes del día de lanzamiento. Una de 'Quercus Review', diciendo que ojalá se me cayeran las manos. Y otra del US Today afirmando que marcaba un estándar de oro en el género. Todas las críticas son subjetivas y por tanto, irrelevantes. Solo me importa que el libro me guste a mí, que soy quien lo hago. Las demás decisiones no me pertenecen. Si hay miles de personas que agotan 27 ediciones es algo tan incontrolable…
- ¿Se para a pensar en lo desmesurado de esa cifra cuando hablamos de libros?
- Sí que lo es, pero en la práctica, son 400.000 libros. Son 400.000 veces que un ser humano ha elegido ese libro. Eso es inmensurable. No obedece a ningún control. Lo mejor es reaccionar de modo zen. Respirar y que el aire entre y salga. El éxito le pertenece a los lectores, no a ti. El fracaso sí que podría tener mucho más que ver conmigo.
- Ironizaba hace pocos días con que por fin aparecía en una importante cabecera nacional. ¿Se siente poco respetado por los medios?
- Llevo publicadas ocho novelas para adultos, otras tantas para niños, me han traducido a 40 idiomas, me han entrevistado en 40 medios menos en El País.
- ¿Por qué cree que ocurre?
- No sé por qué. Me hace gracia. Creo que solo Aznar tiene el mismo récord. Me resulta divertido. La editorial compró un especial de publicidad y por fin aparecí en su espacio.
- Sus libros están calando y recuperando el poder de generar curiosidad e interés por la lectura. ¿Se siente orgulloso?
- Parte de mi trabajo, muy importante y con la que me siento muy cómodo y me divierte mucho, es promocionar la lectura. No solo de mis libros, sino de todos. Te conviertes en escritor porque amas las historias, con una pasión tan grande que le entregas tu vida entera. Podría estar haciendo otros trabajos pero elegí este. No solo porque se me diera bien, sino porque lo amaba. Ese amor por las historias y la palabra escrita, tiene que ser el centro de tu existencia. El mayor premio no es una crítica en un periódico, sino cuando me escribe un lector y me dice que llevaba 20 años sin leer y ha vuelto a hacerlo gracias a mis libros. Eso me genera un escalofrío. No soy de premios, soy de encandilar.
- ¿Estamos condenados a opinar de todo sin saber?
- No, hemos elegido, de forma idiota, hacerle el juego a quien vive de nuestra relación inmediata a las cosas. Es tanto una red social como un dirigente político que nos pone una pancarta en esa misma red. En realidad, aquellos que quieren algo de nosotros, lo que hacen es reclamar de manera incluso negativa nuestra atención. Hay que preguntarse qué mentalidad vive dentro de ese ansia negativa de atención. Por eso reclamo tanto la reflexión.
- ¿Su labor como articulista se la toma de una forma diferente al largo proceso que supone una novela, es algo más ligero?
- Ni siquiera es más fácil; es distinto. Sobre todo porque cuando escribes en un periódico lo has hecho en un espacio de tiempo corto, de manera inevitable. Te lleva a tener más tensión y profesionalidad, sobre todo si se trata de temas de la actualidad o seres vivos y reales. No es tan preocupante cuando estás escribiendo una novela porque trabajas con un material distinto, que es la ficción. Y más auténtico. La gran diferencia es que en un artículo puedes juntar muchos datos ciertos y que estén arrojando una mentira, algo que puede ocurrir en un periódico, pero si juntas un montón de ficciones, como en la literatura, del otro lado puede emerger una verdad.

- Tiene mucho que ver con su éxito mediático, su presencia en Todopoderosos y Aquí hay dragones, junto a Rodrigo Cortés, Arturo González- Campos y Javier Cansado. ¿Qué le aportan?
- Se habla mucho de las malas compañías, de lo que afectan. Nadie habla de las buenas. Pero lo he dicho en muchas ocasiones. Hacer radio, primero con Julia Otero y Raquel Martos, y más adelante con Javier, Arturo y Rodrigo, hace que mi manera de percibir las cosas cambie. Mi mente se reestructura. Adquiere cualidades como el sentido del humor, mucho más patente y mucho más afilado, que quizá se había apuntado en mis libros anteriores. Se lo debo a mi compañeros. Es gente a la que amo muchísimo. Me han hecho mejor persona y mejor escritor. Me alegro mucho de compartir una parte de mi vida con ellos, que son enormes profesionales.
- Esos espacios también requieren un esfuerzo de documentación y aprendizaje
- Es terapéutico. El otro día estaba escribiéndome por WhatsApp con Rodrigo. Yo estaba en mis cosas y él editando el color de su nueva película. Le pregunté cómo andaba y está durmiendo muy poco porque está muy volcado en esto. Y decía que los programas no ayudan, pero ayudan, y ahí comprendí lo que estaba diciendo. Somos gente muy creativa, muy apasionada, pero encontrar un espacio para juntarnos y hablar de la admiración que sentimos por la obra de determinado autor, y esos amigos que nos hemos encontrado por el camino, Berlanga, Buñuel, Batman… Toda esa gente que nos ha ayudado a destapar nuestra creatividad, es un desahogo. Tenemos que parar nuestra jornada, subirnos a un coche, ir hasta la Fundación Telefónica, ponernos delante de un micrófono y recuperar de nuestra cabeza las emociones y sentimientos que teníamos. Salimos mucho mejor de lo que entramos.
- Le gusta a Pérez Reverte. Pocos pueden decir eso
- Solo puedo decir que desde que tenía 13 años le leo, y me parece el mejor escritor de este país. Tendré que vivir con gustarle a alguien que me gusta mucho.
- ¿Cuantas croquetas ha comido ya en esta gira?
- 68. Y las mejores han sido las de Toledo; iguales que las de mi madre.


FUENTE:  

XVIII PREMIO DE LA CRÍTICA DE CASTILLA Y LEÓN

 El leonés Escapa y Alonso de Santos comparten el Premio de la Crítica de Castilla y León
Por tercera vez en la historia de este premio ha resultado exaequo después de que en 2012 lo recibieran Antonio Colinas y Olegario González de Cardedal y en 2018 Ángel Vallecillo y José Luis Cancho
Los miembros del jurado durante el fallo del "XVIII Premio de la Crítica de Castilla y León", este martes en Ávila. Efe / RAÚL SANCHIDRIÁN
El dramaturgo vallisoletano José Luis Alonso de Santos, con la obra teatral "Mil amaneceres" (Ayuntamiento de Valladolid), y el novelista leonés Pablo Andrés Escapa, con el relato "Fábrica de prodigios" (Eolas), han compartido el XVIII Premio de la Crítica de Castilla y León, fallado en Ávila.
Este galardón, convocado por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, ha distinguido a estas obras entre diez finalistas, ha recordado este martes el alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, durante la lectura del fallo.

Por tercera vez en la historia de este premio ha resultado exaequo después de que en 2012 lo recibieran Antonio Colinas y Olegario González de Cardedal y en 2018 Ángel Vallecillo y José Luis Cancho.

El director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Gonzalo Santonja, ha afirmado que el nivel de los finalistas de este año "ha sido estratosférico", lo que a su juicio demuestra la "buena salud literaria" de una Comunidad que en medio de la crisis mantiene "manifestaciones deslumbrantes" con "obras excepcionales".

Uno de los portavoces del jurado, el escritor y periodista Jesús Fonseca, se ha referido a José Luis Alonso de Santos como "uno de los mejores dramaturgos que ha dado el mundo hispano", que ha hecho de "Mil amaneceres" una "obra redonda" con un "pálpito muy especial de sabiduría y humanismo".

"Escrita con palabras de carne", Fonseca se ha referido a la obra premiada como "mucho más que un libro de teatro", ya que resulta una creación que "ahonda en esos valores y convicciones eternas, tal vez olvidadas como la piedad o la necesidad de un mundo humano y compasivo".

La otra portavoz del jurado, la catedrática y filóloga Francisca Noguerol (Universidad de Salamanca), ha explicado que Pablo Andrés Escapa ha ganado "muy merecidamente" este galardón por "Fábrica de prodigios", un libro que "desde su título señala cuáles son sus enormes calidades".

"Fabrica el lenguaje, como artefacto literario perfecto que cuida la estructura, siempre inventando nuevas palabras y siempre dándonos a conocer las esquinas del diccionario tan característico de su obra", ha detallado.

Respecto a la otra palabra que protagoniza su título, prodigios, ha añadido que Escapa "pertenece a la gran tradición del filandón leonés", que en su opinión "rezuma en sus páginas con personajes como el diablo".

Igualmente, ha hecho referencia a la influencia de autores "tan reconocidos" con este mismo premio, como Juan Pedro Aparicio, Luis Mateo Díez -finalista de esta edición- o José María Merino.

Desde su punto de vista, hablar de "una tradición que continúa en un autor joven" significa que "sigue vivo ese gusto por la imaginación y por aunar realidad y fantasía".

Los dos premiados de esta edición toman el relevo del escritor zamorano Tomás Sánchez Santiago, quien logró el Premio de la Crítica el año pasado con la novela "Años de mayor cuantía" (Eolas), una biografía social, estructurada en etapas vitales.


El Premio de la Crítica de Castilla y León, instituido en 2003, fue ganado en su primera edición por Luciano González Egido, mientras que sólo Juan Manuel de Prada ha logrado imponerse en dos oportunidades (2008 y 2016).

Además, en dos ocasiones el jurado concedió el premio a dos escritores: Antonio Colinas y Olegario González de Cardedal (2012) y Ángel Vallecillo y José Luis Cancho (2018).

El resto de distinguidos a lo largo de estas dieciséis ediciones han sido Antonio Gamoneda (2004), Raúl Guerra Garrido (2005), Óscar Esquivias (2006), Adolfo García Ortega (2007), Luis Mateo Díez (2009), Abel Hernández (2010), Javier Villán (2011), José María Merino (2013), José Antonio Abella (2014), Fermín Herrero (2015), José Manuel de la Huerga (2017) y Tomás Sánchez Santiago (2018). 


FUENTE:   


LUIS ALBERTO DE CUENCA: Relaciones entre la historia y la poesía.

Luis Alberto de Cuenca: “Me interesa la poesía de línea clara, que comunica y, sobre todo, despierta emoción”

Disertó en el antiguo Convento de la Merced sobre las relaciones entre la historia y la poesía / J. Jurado


Para el escritor madrileño, la obra poética revela más el interior del autor que en cualquiera de los otros géneros
Tiene obras tan difundidas como el poema ‘El desayuno’ o la letra de la canción ‘Hola mi amor, yo soy tu lobo’, popularizada por La Orquesta Mondragón. Es filólogo helenista, ha desempeñado responsabilidades políticas en el ámbito de la cultura y le parece “muy interesante” la relación de la poesía con las nuevas tecnologías.
Luis Alberto de Cuenca, que impartió este jueves en el antiguo Convento de la Merced una conferencia sobre las conexiones entre historia y poesía, aseguró que le interesa “mucho la poesía que comunica cosas, de línea clara, que despierta emoción en el lector. Sobre todo, la emoción me parece básica en poesía”.
A su juicio, la poesía es “importante y siempre lo será”, es la “quintaesencia de la literatura”, la cual la necesitan los hombres para “seguir viviendo y para vivir más, mejor y con más calidad de vida intelectual”. Para el autor madrileño, la poesía es “más profunda e íntima, revela más el interior del poeta” que el interior del novelista o del dramaturgo en los casos del género narrativo o las artes escénicas.
La poesía es el arte literario por excelencia, sirve para que mucha gente “lo pase mejor y viva con más intensidad y alegría” y, en su opinión, La Mancha “siempre genera imágenes poéticas, aunque sólo sea porque “Don Quijote vivió aquí, la recorrió y de algún modo de aquí parten sus hazañas imperecederas”.
Sobre las nuevas tecnologías, comentó que es “un mundo nuevo” para la poesía porque, a partir de las redes sociales, se crean poetas que posiblemente antes no se atreverían a dar el paso a la creación y que ahora, con muchos ‘Me gusta’ en su ordenador, van con las credenciales de 50.000 amigos y les publican las grandes editoriales con “una facilidad pasmosa porque saben que van a vender a raíz de su popularidad en las redes”.
Las redes sociales han suprimido reparos y facilitado que mucha gente escriba poesía o en buena parte de los casos “parapoesía”, favoreciendo a la postre que estén surgiendo autores de “gran valía”, consideró De Cuenca, que percibe su obra poética, pese a haber musicado sus poemas artistas como Loquillo y La Orquesta Mondragón, como más cinematográfica, fotográfica y tebeística que musical.

FUENTE: