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domingo, 6 de agosto de 2023

ENTREVISTA A LA ESCRITORA REMEI GONZÁLEZ MANZANERO

  REMEI GONZÁLEZ MANZANERO

"SOY POETA PORQUE ESTA ES MI MANERA DE DIGERIR LA REALIDAD Y TAMBIÉN DE ENTENDERLA."


REMEI GONZÁLEZ MANZANERO

Remei González Manzanero (Barcelona, 1990). Poeta y profesora de lengua. Graduada en Filología Hispánica, máster de Ciencia Cognitiva y Lenguaje y máster de Formación del Profesorado en la Universidad de Barcelona, donde actualmente prepara una tesis doctoral. Es profesora de instituto y ha trabajado como profesora asociada en la Universidad Autónoma de Barcelona y como profesora de español en la University of the Witwatersrand de Johannesburgo.

Como poeta, es autora de «La verdad que no vemos» (XVI Premio Águila de Poesía 2020, de Aguilar de Campoo), de «Habitantes de un paraíso minúsculo» (II Certamen de Poesía de La Equilibrista, 2020) y de «Desrealizaciones y certidumbres» (II Certamen Agustín Sánchez Rodrigo-Villa de Serradilla, 2022). También ha autoeditado los cuadernos de poesía «La confesión de la carne: desdenes del vacío» y «El mundo de las almohadas». El resto de su obra se encuentra diseminada en varias antologías y revistas y su próximo poemario, inédito por el momento, ha sido finalista en varios certámenes internacionales. En 2022, le fue otorgado el accésit en el XXXII Certamen Calamonte Joven por el poema «Besos».

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ENTREVISTA

 

En todo escritor(a) fluye una esencia invisible que hace visible en el corazón de sus lectores el amor por la lectura. ¿Cómo te definirías y cuál crees que es la esencia que deseas transmitir a tus lectores?

R. Soy poeta porque esta es mi manera de digerir la realidad y también de entenderla. La absorbo y vuelco con palabras lo que queda de todo ese proceso de introspección y extrospección. El resultado es lo que le entrego al lector: una especie de puente hacia lo que he explorado y que con suerte se convierte en un trampolín también hacia el interior de sí mismo. Casi todo lo que escribo gira en torno a la incertidumbre vital, al por qué y cómo existir y al amor, en todas sus facetas y fases. Al final, creo que lo que quiero transmitir a los lectores es el asombro que siento por la vida y a la vez su peso. 

En cada escritor(a) la musa creativa depende del lugar, el tiempo o estado de ánimo. ¿Cuál es tu sitio o momento preferido para crear? ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir o leer?

Pensaba no tener manías hasta que me has hecho esta pregunta. Sí tengo varios rituales: cuando me siento a escribir en el escritorio siempre lo hago con la canción The time to run de Dexter Britain en bucle, después de encender un incienso. Según lo que esté escribiendo, luego cambio a unas canciones u otras  y siempre tengo a mano el diccionario de María Moliner y un diccionario de citas para cuando me quedo seca.

Antes de ello, tengo que haber cosechado unas cuantas ideas, que apunto en notas en el móvil o en cualquier libretilla, en cualquier lugar, y que van creciendo de forma orgánica hasta ir a parar a un eterno documento donde está todo lo que escribo.

Yo no escribo a tiempo completo, así que este es uno de los espacios de trabajo que tengo, pero lo cierto es que cuando me pongo a escribir detengo todo lo demás. No tengo una hora específica, pero he descubierto que el día que más me rinde es el lunes por la mañana. De hecho, me parece que hoy es lunes y que son las 11 de la mañana, ¿no?

En la actualidad las redes sociales son como el pan de cada día. ¿Cuál es tu opinión acerca del papel del escritor en este mundo digital?

Como todo, tiene su cara y su cruz. La parte positiva: el acceso a la lectura desde casa o cualquier lugar del mundo con el móvil, sin llevar la biblioteca a cuestas y de forma más o menos inmediata. Poder leer y seguir con facilidad lo que ocurre en muchos lugares del mundo, conocer a poetas y escritores de aquí y de allá a través de la pantalla, empaparse de lo que escriben los demás y también compartir muy fácilmente los proyectos en los que te vas embarcando; todo esto es maravilloso. Visibiliza además lo que ocurre y acerca la poesía a cualquier persona.  

La contrapartida: el exceso y la mezcla indiscriminada entre lo bueno y lo malo, entre lo que es poesía y lo que no lo es, entre lo que te resuena y lo que desearías no haber leído. Además, pareciera que sin redes sociales no existes, pero la correlación es errónea y lo demuestran escritores de primer nivel que viven y venden sin compartir en las redes. Yo me voy moviendo en las redes, pero tengo casi siempre el móvil en silencio y con las notificaciones desactivadas. 

Para escribir hay que amar la lectura o por lo menos considerarla parte de uno, todo esto es un síntoma de enriquecimiento a la hora de crear. ¿En tus tiempos libres lees algún libro? ¿Recomendarías alguno que hayas leído?

Aunque recomendar lecturas es difícil porque es muy personal, ya que cada cual va creando su itinerario lector propio, me quedo de todos modos con dos libros:  San Manuel Bueno, mártir, una breve novela de Unamuno que trata y, además, resuelve el conflicto entre el ansia de fe y el racionalismo y luego Largo lamento, de Pedro Salinas, un poemario póstumo de amor y memoria que plantea la superación del amor sensual tras el abandono en pro del espiritual.

Te imaginas estar en un universo acompañado de todos los escritores del mundo. ¿Con qué escritores te gustaría entablar una amena conversación? ¿Por qué?

Si pudiera, y refiriéndome a aquellos que ya no están, hablaría con Borges y con Antonio Machado. Eso sí, no sé si serían conversaciones amenas; en cualquier caso, seguro que fructíferas y con más escucha que habla por mi parte. Con Borges querría tratar largo y tendido el tema de la metaliteratura. A Antonio Machado, ahora mismo le pediría profundizar en qué quiso decir con “busca al tú que nunca es tuyo / ni puede serlo jamás” en uno de sus poemas apócrifos. Últimamente, lo estoy revisitando y leerlo es como volver a la casa de mi infancia. Quizás le preguntaría también en qué punto culminó el desdoblamiento del yo y desde dónde emprenderlo tras haberle leído. En fin, tengo muchas preguntas y además hablaría con muchas poetas también, pero Machado y Borges son los que me generan más cuestiones. 

Una pregunta regular y corriente, de cajón por decirlo, en la literatura sería: ¿El escritor nace o se hace? Desde el punto de vista personal, ¿Cuál sería tu opinión?

Es la pregunta del huevo o la gallina: ¿qué fue primero? La escritura está emparentada a partes iguales con la capacidad y con la experiencia. El poeta es un ser humano de carne y hueso con una sensibilidad concreta y que tiene la fortuna de poder explorar y explicar mediante la palabra aquello que necesite indagar y expresar. El poeta quizás nace, pero tiene que hacerse. No me imagino a un zapatero torpe, pues este suele tener de base habilidades manuales, una buena coordinación visiomotriz y también atención al detalle, pero no por ello puede dejar de desarrollar sus habilidades. Lo mismo para un poeta. ¿Sería yo poeta si tras mis primeros escritos, evidentemente malos pero que ya tenían tintes líricos, no hubiera seguido escribiendo? 

Cuando eres niño, muchas veces, miras a tu madre y a tu padre, y dices: “De grande quiero ser como ella o como él”. En tu deseo de ser escritor(a) qué autores fueron la inspiración para que se materialice en ti ese efecto creativo.

Pues, probablemente, yo no sería poeta si no me hubiera caído en las manos siendo aún una niña el ejemplar de las Poesías completas de Antonio Machado, en cuya portada (en la edición de Manuel Alvar) había un poema de Rubén Darío sobre Machado: Misterioso y silencioso / iba una y otra vez / su mirada era tan profunda / que apenas se podía ver. Me repetí esos versos hasta la saciedad y por ahí empecé. Entonces, yo solo escribía un diario, como hacen muchos niños, y el deseo era de leer, no de escribir. Lo cierto es que de pequeña nunca quise ser como nadie y hasta el día de hoy he querido ser como yo misma. Aun así, sí que pasa que en las primeras lecturas una imita a los autores, de tal modo que  en mis primeros escritos había mucho sobre todo de Bécquer y de Antonio Machado. Ya más adelante, leí sobre todo los clásicos hispánicos y acabé enamorándome de Largo lamento de Pedro Salinas.

Además, me parece importante mencionar que, más allá de las lecturas y los autores, que acaso me hubieran hecho ser una lectora ávida pero no necesariamente poeta, es a las maestras de mi escuela a quienes debo mi primera realidad de “yo de grande quiero ser escritora” y de la posibilidad del hecho de serlo: darme cuenta de que se puede y de que las escritoras son tan de carne y hueso que a veces van a los colegios a explicar qué es lo que hacen. 

Navegando en el mar de los recuerdos, podrías cerrar los ojos y retroceder en el tiempo para rememorar aquel primer contacto con la escritura. ¿Recuerdas cuál fue tu primer escrito: poema, relato u otra inspiración?

¡Sí me acuerdo, sí! Aunque son dos momentos que recuerdo de forma muy vaga, pero que evoco con cariño. Uno es con mi mejor amiga de la infancia, escribiendo a cuatro manos encerradas en el lavabo de mi casa, no recuerdo bien por qué. Nunca conservé el escrito y poco tiempo después regresó a su país natal y no supe mucho más. Pero me acuerdo de que soñábamos con escribir.

El otro recuerdo es medio amoroso medio poético y tiene que ver con una especie de poema escrito después de escaparme una madrugada para quedar con uno de mis primeros amoríos. Era un texto cursi que todavía conservo en un diario de aquellos con llavecita.

  

LA VERDAD QUE NO VEMOS


La “Verdad que no vemos”, una obra galardonada en el XVI premio Águila de poesía, es un trabajo cargado de mucho simbolismo que al ir ahondando en sus versos nos encamina por el sendero de las experiencias vividas en relación con uno mismo y con los demás. ¿Qué experiencias vividas crees que han influenciado tu obra?

Hay muchas vivencias de Barcelona contenidas en este breve poemario, que fue el primero que se publicó. No solo aparecen referencias a algunos espacios del centro de la ciudad, sino que tienen que ver con quien he sido ahí y con quienes he sido. Pero luego el simbolismo que da eje al poemario, los puentes, el poeta saltando desde el puente y que después se estrella hacia arriba, se fraguó en un viaje por los Balcanes. 

Entendemos que conocer la verdad es complejo. Sobre todo, cuando innumerables pensadores lo han intentado descifrar, sin llegar a un punto medio de entendimiento. ¿De tu obra “La Verdad que no vemos” quisiéramos saber o mejor dicho conocer esa verdad que encierran sus versos?

La noción de verdad que trato en el poemario es una verdad como algo compartido, solo alcanzada a través de la interacción entre personas, desde el diálogo cooperativo. Esta idea, sin embargo, se enraíza en la imposibilidad de alcanzar una verdad única, se alimenta de una visión cien por cien escéptica, pero intenta sortear o ir más allá de este escepticismo, que podría parecer algo triste, colocando la verdad en el “vasto espacio que media entre tú y yo”, es decir, entre dos personas. A la vez es una verdad indescriptible, que no se puede narrar más allá que a partir de pequeños fragmentos, fragmentos que luego son muchos de los poemas del libro. Esa verdad que es ahondar en el misterio desde una realidad compartida e íntima.

Quiero darme la licencia, con tu permiso, de imaginar aquel puente otomano sobre el río Neretva: su forma, su simetría, sus arcos perfectos. ¿Crees que cruzarlo, de manera simbólica, es ir aprendiendo de las vivencias que nos ofrece la vida para llegar a una verdad?

Pues es curioso, pero ese poema lo escribí después de cruzar el puente, pero no desde el otro lado, sino desde la orilla del río que pasa por debajo, viéndolo desde allí. De hecho, creo que en lugar de cruzarlo, deberíamos hablar de saltar del puente al río, que es ahí la tradición y costumbre. Más aún, en realidad, el puente en el poema es un símbolo y a la vez la deconstrucción de ese mismo símbolo. La palabra “símbolo” remite etimológicamente a “lanzar” y a “juntar”, que es lo que está a punto de hacer el poeta desde la barandilla.

He navegado sobre el océano poético de tu obra y una en especial ha hecho que me detenga en su puerto. PRIMUM VIVERE DEINDE SCRĪBERE. En aquel diálogo entre Babieca y Rocinante, de manera irónica, hacen del juego de palabras una representación meditativa y filosófica. ¿Crees que influye en algo la poesía metafísica sobre las líneas de tus versos?

Seguro que sí. Centrándome solo en este poema encabezado por la cita entre los dos caballos, el título, que está basado en la cita latina de “primero vivir, después filosofar”, ya invita a la reflexión entre vida y escritura. ¿Vivir primero antes de escribir y no caer en abstracciones vacuas que escapan de tener los pies en el suelo? El poema admite no tener más remedio que hacerse preguntas y también la dificultad de hacerse oír y acaba equiparando vida y escritura con en lugar de “después escribir”, “después volver a vivir”. Escribir es vivir dos veces. ¡No sé si con esto respondo a tu pregunta!

En tu obra, no solo se indaga en la verdad, tratando de amalgamar la relación entre uno mismo con respecto a los demás, usas para ello símbolos como, por ejemplo: puentes, o experiencias cargadas de caídas, violencias… ¿En el contexto de la condición humana, crees que muchas veces se esconde esa verdad que expresas en tus versos?

A menudo, sí. Hay realidades que son incómodas, como las que trato en “Mandíbulas de violencia” y en “Precipicio vertical”. Aquí ya hablamos de verdades distintas de la noción de verdad compartida que comentaba antes, estamos tratando con hechos dolorosos que muchas veces se convierten en tabúes y que es necesario visibilizar, sea con la poesía o con cualquier herramienta o mecanismo al alcance. No podemos vivir con los ojos cerrados ni quedarnos impasibles ante la violencia. Las caídas y puentes en este poemario sí son metafóricas, pero cuando trato de violencias, es literal.

 

HABITANTES DE UN PARAÍSO MINÚSCULO

 


La obra “Habitantes de un Paraíso Minúsculo” se premió en el II Certamen de Poesía La Equilibrista. Los galardones suelen brindar un reconocimiento y una sensación de conectividad con su audiencia. Por tanto, ¿qué experiencia crees que ofrece tu trabajo a sus lectores y en lo personal qué satisfacciones te ha proporcionado ser ganadora?

La experiencia poética, ni más ni menos, o al menos la mía propia. Al final, lo que doy es lo que tengo y lo que soy. Los premios son otra cosa, pero posibilitan hacer llegar esa experiencia a muchos más lectores y compartir mi poesía con quienes ya de por sí me leían como si de una celebración se tratara. En lo personal, los premios me han ayudado a valorarme, a calibrar la calidad de lo que escribo, y sobre todo, más importante, me han brindado interactuar y conversar con muchas personas que de otro modo quizás jamás hubiera conocido, tanto lectores como poetas y escritores en general.  Es a través de la conversación como yo aprendo realmente.

Amar significa sentir algo profundo por alguien, nos suena aceptable; pero en cierto modo es insuficiente; ya que esta emoción es compleja. ¿Para Remei González Manzanero se hizo complicado entrelazar este sentimiento en cada verso de tus poemas?

Sí, aunque sí y no. La poesía sirvió para canalizar lo que iba viviendo durante la experiencia amorosa que sucede en el poemario, pero a la vez este va mucho más allá de esta, la excede, y trata sobre el amor en general y sobre esa experiencia transmutada en poesía. Si escribí estos poemas que oscilan entre certeza e incertidumbre, confianza y miedo, la derrota y la persistencia, etc., es porque atravesaba en mi vida por estos vaivenes. La idea de que amar es para valientes y que a la par su completud es inalcanzable es algo que está en todo el poemario. 

Se nota en tus poemas que experimentas con las emociones, a través de una compleja palabra que denominamos AMOR. ¿Cuándo escribiste este poemario, incluiste alguna experiencia personal que haya enriquecido tu obra, haciéndola, por decir, más íntima?

La experiencia amorosa del poemario tiene un correlato real, claro que luego reestructuré el poemario y los poemas transforman lo vivido. La obra gira en torno al “yo”, al “tú” y al “nosotros”, pero con el tiempo, aunque amo este poemario, me he dado cuenta de que en el mundo real es un libro de amor escrito desde el “yo” y no podría ser de otra manera. Esto es lo que más me ha costado comprender y aceptar, que el poemario solo lo puedes escribir desde ti misma, como también la experiencia amorosa es individual y subjetiva, aunque se comparta con alguien ese camino. Es como si me hubiera dejado al “tú” verdadero por el camino, en la dedicatoria y en el “tú” lírico, y luego existiera otro ”tú” real que poco tiene que ver con el del libro. 

 

DESREALIZACIONES Y CERTIDUMBRES

 


La obra “Desrealizaciones y Certidumbres” recibió el 2º premio de poesía en el II Certamen Agustín Sánchez Rodrigo-Villa de Serradilla. ¿En lo personal, este galardón que representa para Remei, intuyendo que cada distinción se puede recibir de manera diferente en lo que concierne a lo emocional?

Has dado en el clavo con esta pregunta, este poemario y el premio son muy distintos a los dos anteriores, especialmente porque estos poemas los había escrito en muchos lugares y épocas distintas, pero muchos de ellos no me había atrevido a compartirlos hasta el año pasado. Supuso un desprendimiento, soltarlos al quedar publicados y sobre todo enfrentarme a ellos.  

Personajes como Jean-Paul Sartre, André Malraux, entre otros, han explorado, en sus obras, sobre la condición humana: la soledad, la adversidad o quizás la trascendencia. ¿En tu obra “Desrealizaciones y Certidumbres” intentas indagar para profundizar sobre esos aspectos de la condición humana?

Sí, especialmente la trascendencia. Lo que trata el poemario, particularmente, es la percepción de la realidad y concretamente la sensación de extrañeza que a veces podemos sentir como seres humanos en la realidad que nos circunda o en nosotros mismos. Esto es lo que se llama una desrealización y defiendo, si es que se puede decir así, la idea de que lo único capaz de trascender la desrealidad es precisamente la realidad, la certidumbre que la pone en valor. 

En tus poemas haces referencia, entre otras cosas, a la muerte: “Para vivir, yo quiero cielo, muerte, sangre, …” (Irrupción), “Morir es noticia solo si se da la ocurrencia de los astros, …” (Cuestión de Tiempo). Muchas veces se tiene la percepción de que nos persigue la muerte y sabemos que la única certeza que tenemos es que vamos a morir. ¿Qué desrealizaciones y qué certezas sobre la muerte nos da Remei González Manzanero en su obra?

Sobre todo, certezas, de hecho, la muerte aparece prácticamente solo en la segunda parte del poemario, que es la de las “Certidumbres”. La muerte queda retratada, dicho llanamente, con las siguientes ideas: que todos moriremos, que aunque muramos acompañados nos morimos solos y que la existencia en la vida habrá sido algo vana. Esto último es un poco gongorino... Aparece también la muerte muy en relación con el sueño: “Soñé la noche siguiente que, por soñar / que soñaba un sueño en el que moría, / moría realmente, / en el sueño”. 


OTROS LIBROS DE LA AUTORA:




Muestra poética

 

Viejo puente otomano

Un poema es un puente otomano que conduce al poema siguiente,
que retorna a las ciudades viejas
donde ocurrieron las batallas más sangrientas
y salva geográficamente las pequeñas distancias del alma.

En sus arcos perfectos se apoyan metáforas, metonimias
y otros hechos salvajes,
ondea el río viendo la arcada lejana desde abajo
y al poner el poeta los pies sobre la baranda
sabe que la distancia de sus rodillas hasta el río Neretva
no tiene en realidad importancia.

(De «La verdad que no vemos»,
XVI Premio Águila de Poesía 2020).

 

Precipicio vertical

Hace tiempo que se la tragó la vida,
la miro vertical hecha precipicio
tratando de arañar
cumbres intactas,
borrones de esperanza.

La veo ahí a un tiempo
reclinada y derrotada
en ese sofá azul
eterno de familia,
y siento una pena pequeña
y horizontal
tratando de arañar
sus cumbres intactas,
borrones de esperanza.

Pero no sirve de nada:
ella siempre será pequeña
y su miedo, vertical.

(De «La verdad que no vemos»,
XVI Premio Águila de Poesía 2020).

 

 

Desrealizacion de distancia

I couldn’t enter in the moment, feel anything.

Corazón hecho de distancia,
los brazos, de nube,
en austera tristeza
mirarse en el lago verdoso de las dudas
y no verse,
desreconocerse extrañada,
atisbar la sombra de los demás,
opaca y forjada de distancia,
la tuya escapó de lo que fuiste,
y no poder entrar en el momento,
sentir nada.

(De «Desrealizaciones y certidumbres»,
2.º Premio II Certamen Agustín Sánchez Rodrigo-Villa de Serradilla).

 

 

Razones

Tan pretérito tú

cuán perfecta yo

me mantengo en esta

línea de poseer la razón

y seguir estando siempre

tan equivocada.

 

(De «Habitantes de un paraíso minúsculo»,
II Premio La Equilibrista).

 

 

Procesos verbales

Nacer de un infinitivo,

instalarnos en un gerundio

y de vuelta al precipicio:

el participio.

(De «Habitantes de un paraíso minúsculo»,
II Premio La Equilibrista).


 

Correr el velo

Corrí

las persianas azules de la siesta

sobre el oasis del jardín.

Jaime Torres Bodet

 

Regálame, cariño,

un verbo polisémico

corramos

el velo con las yemas.

 

Armémonos.

 

Y al final solo dime

que empiece la reunión

de las bestias. 

(De «Habitantes de un paraíso minúsculo»,
II Premio La Equilibrista).

 

 

Poema catorce sin ti pero contigo


Porque el amor es simplemente eso:

la forma del comienzo

tercamente escondida

detrás de los finales.

Roberto Juarroz

 

No es fácil explicarlo:

no es un corazón rojo

del que asirse en las noches,

soltar un globo azul en una playa de agosto,

permanecer con el cuerpo

en las nubes opacas de la ausencia.

 

No será llorar madrugadas

soñar con darte la mano en el parque

de una noche violácea y torpe.

 

Este llevarte siempre dentro,

esta imagen tan difusa tan extraña

tan diáfana en instantes de arena con sangre arremolinada,

lamer la oscuridad de los párpados por dentro

me acompaña a todos los lugares

todos los caminos

encrucijadas,

a todas las llegadas.

 

Esto es amor:

llegar contigo

donde estés

directos cabalgando

para la muerte.

 

(De «Habitantes de un paraíso minúsculo»,
II Premio La Equilibrista).




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Por último, luego de un buen aperitivo poético, nuestra entrevistada nos completa el menú con un consistente alimento para el alma, su obra DESREALIZACIONES Y CERTIDUMBRES. Excelente regalo para nuestros lectores ¡Disfrútenlo!








Agradecimiento a la escritora REMEI GONZÁLEZ MANZANERO.

Una entrevista de LÁPIZ ANDANTE 


viernes, 8 de abril de 2022

ENTREVISTA AL ESCRITOR ARTURO DÍAZ MARCOS AUTOR DEL LIBRO "TODAS MIS AMANTES"

 ARTURO DÍAZ MARCOS

 "He convertido una vieja librería en el teatro donde se representa mi obra."

Arturo Díaz Marcos.


ARTURO DÍAZ MARCOS

Arturo Díaz Marcos nace en Talavera de la Reina, en Toledo (1959), aunque en la actualidad reside en Madrid. Es ingeniero industrial por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid, especializado en Organización Industrial. En la actualidad ejerce como director general de NEFAB España y cuenta con una gran experiencia en empresas multinacionales como Ericsson y Siemens, entre otras. 

Arturo Díaz Marcos podría ser cualquiera de los personajes que se dibujan en sus historias, o tal vez son esos personajes los que lo han ido modelando a él. Su vida transcurre entre días repletos de números y procesos y noches en las que crea mundos donde seguir dando rienda suelta a su imaginación. A veces para completar esos días, otras simplemente para ser capaz de superarlos. 

Siempre ha escrito. Poesías, canciones, cuentos, libros de su ámbito profesional. Un largo camino hasta llegar a esta obra, “un vómito que salió del alma”, como suele decir, y del que cuenta que le inoculó una especie de droga que lo obligó a escribir sin parar hasta finalizar “Todas mis amantes”. 

Como ingeniero ha aprendido que el objetivo se encuentra en el propio camino y no en la culminación de ninguno de sus proyectos. Como escritor, ha ratificado que la belleza de escribir está igualmente en el proceso de la escritura y no en ninguna de sus obras. Los miles de personajes que ha ido almacenando en su interior, sin ser consciente de ello, unos reales, otras esencias cuidadosamente extraídas de las personas con las que se ha ido cruzando, le exigen a gritos acabar reflejados en cualquiera de las páginas de sus historias y él, conforme, está dispuesto a dejarlos escapar para recordar cada momento vivido. 


ENTREVISTA

 

En todo escritor fluye una esencia invisible que hace visible en el corazón de sus lectores el amor por la lectura. ¿Cómo te definirías y cuál crees que es la esencia que deseas transmitir a tus lectores en tu obra “Todas mis Amantes”?

El amor por los libros, por las historias que se cuentan en ellos y la oportunidad de ver y entender a través de estos la realidad del mundo que nos rodea.

He convertido una vieja librería en el teatro donde se representa mi obra. Tal vez la librería es tan solo el corazón del viejo que la regenta. En él se viven los distintos sentimientos que podréis encontrar en “Todas mis Amantes”.

Pero por encima de todo, mi obra trata de ayudar al lector a conseguir lo que sueñe a través del trabajo diario y abnegado, incluso el amor.

Ese era para ti el amor perfecto. El que se busca porque se desea. El que ni se promete ni se jura. El que se mantiene porque se trabaja de forma diaria. Pág.65.

 

En el pensamiento de cada lector, a veces, le gustaría ser un personaje, si tú fueras quien leyera “Todas mis Amantes” Qué personaje de tu obra te gustaría ser: Él, Ella o El Librero, ¿Por qué?

Soy todos ellos por igual.

El sueño de Él,

Hay que luchar, pero no hasta la muerte. Hay que saber parar, perdonarte por la derrota e intentar recuperar fuerzas para emprender la batalla. Pág. 144.

el pragmatismo y la complicidad de Ella …

No me hicieron falta amantes. Te esperaba a ti. Convencida de no necesitar más amantes que tú para ser feliz. Pág. 66.

… y la necesidad de observar la vida como nueva a cada segundo que pasa, como hace el Librero, con la seguridad de que siempre aprenderemos algo nuevo.

A fuerza de insistir en el castigo, me enseñó a abrir los «ojos de ver». Esos que lo observan todo, capaces de percibir, por pura necesidad o destreza, lo realmente importante para sobrevivir.102-2

¡Deberíamos vivir tres vidas para aprender a vivir una!143-7

 

Cuando eres niño, muchas veces, miras a tu madre o a tu padre, y dices: “De grande quiero ser como ella o como él”. En tu deseo de ser escritor, qué autores fueron la inspiración para que se materialice en ti ese efecto creativo.

Cada lectura te enseña a escribir. Cada paso en la vida te invita a hacerlo. Escribir es volver a vivir lo vivido y poder vivir como cierto lo que nunca encontrarás en tu camino y rodearlo de sueños.

Los autores de mi infancia me enseñaron a dibujar mis propias fronteras y a no limitarme a vivir las que interesados delineantes dibujan en un papel. La vida, especialmente los viajes, me enseñaron lo cierto que hay en esta necesidad de ampliar continuamente nuestros límites.

Las Rimas y Leyendas de Bécquer me enseñaron a amar. Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez, a soñar. Me gustaban por la música. Sí, los dos tienen una melodía especial, fácil de seguir y de bailar. Me gusta que los libros tengan música: clásica, rock o reguetón. Los libros si tienen música se leen mejor, aunque cada capítulo tenga la suya.

Un libro, como casi todo en la vida, tiene su cadencia. Si quiere entenderlo, disfrutarlo, hay que sentirlo, moverse y pensar al mismo ritmo que él, y ese, amigo mío, no creo que sea su estado de ánimo en este momento. Pág. 35.

A partir de ellos vinieron otros, cientos. Gabriel García Márquez, Edgar Allan Poe, Federico García Lorca, Azorín, Henry James  … de cada uno aprendí algo. 

Aquellos libros me dieron alas para volar mucho antes de marcharme. Pág. 111.

 

En cada escritor la musa creativa depende del lugar, el tiempo o estado de ánimo. ¿Cuál fue tu sitio o momento preferido para crear tu obra “Todas mis Amantes”?

No creo en las musas, como no creo en la media naranja. De eso va “Todas mis amantes”, de no creer en que algo te será regalado. Creo en la necesidad de construir nuestros sueños y con trabajo y tesón conseguirlos. Así, si más, solo por desearlo. Es posible. Yo lo hago a diario.

Solo hay dos problemas: hay que saber muy claramente lo que se quiere y tener la tenacidad para lograrlo.

Dicho lo cual, mi sitio favorito es mi cueva, como la llama mi familia. Normalmente mi buhardilla, pero puede ser cualquier sitio, si consigo hacerlo mío. Saber dónde está cada cosa, cómo funcionará el ordenador, cómo sonará la música, tener espacio para mis esquemas y sobre todo con una buena conexión a internet.

—¿Has visto el color que tiene la aldea al atardecer? Parece que estuviera en llamas. Tienes que venir conmigo —le repetía cada tarde—. Tienes que ver la ensenada, el azul intenso del agua, el violeta del fondo del mar, los rojos y amarillos de las nubes

Esa es mi buhardilla, si todo está como lo quiero.

 

En la actualidad las redes sociales son como el pan de cada día. ¿Cuál es tu opinión acerca del papel del escritor en este universo digital? ¿Qué tal la aceptación de tu obra bajo el manto virtual?

Me gusta el papel.

El olor de aquella vieja tienda empezó a inundar mi alma. Un olor con sabor a cerrado y un toque almizclero de papeles y maderas viejas.

Como a Él, me hace sentirme bien.

Imagino que cada lector debe encontrar su oportunidad para leer y para ello la red es genial. Yo en la red estudio, investigo, curioseo. Cuando leo lo hago con un libro en la mano.

No sé escribir en la cocina. No digo que no se pueda, solo que no sé. Tampoco sé leer en la red o en un soporte digital.

Tenéis que leer Sadigua, mi segunda novela. Esa es pura red.

 

Muchos escritores han basado sus obras sobre el amor. “Todas mis Amantes” gira sobre este mundo. Para Arturo Díaz Marcos, qué representa el amor desde el punto de vista de la pareja.

Como comentaba, no creo demasiado en que todos podamos encontrar a nuestra media naranja, no creo que exista, estadísticamente es casi imposible, sin embargo, creo firmemente en que la vida nos ofrece seres maravillosos con los que compartir nuestra vida y es entonces cuando hay que currarse las relaciones y especialmente la relación de pareja, convertirla en algo único, en tu mejor compañero o compañera y sobre todo en tu mejor amante.

 

Cuando miras las buenas acciones en otras personas y los ubicas en un entorno perfecto, imaginas que en este mundo nada está perdido. En tu obra “Todas mis Amantes” crees que tus personajes o el escenario (Una librería) sirven como salvavidas para tus lectores.

Creo en los seres humanos cuando son seres humanos y no marionetas que trabajan para los intereses de otros. Los niños son ángeles capaces de cambiar el mundo, pero en cuanto viene a él les empezamos a dar forma, con la mejor intención, sin duda, pero les impedimos ser libres.

Sí, las librerías están repletas de salvavidas.

“Todas mis Amantes” es tan solo un sueño que nos habla de la belleza del amor, de la necesidad de trabajarlo, de huir de la única verdad y de la oportunidad de observar el mundo con los ojos de todos aquellos que lo observan.  Es una especie de oasis en el que espero podáis descansar, encontrar refugio, calma y disfrutar de unas buenas vistas.

Los libros son un regalo que nos sitúan en una posición de privilegio si sabemos leerlos, si sabemos aprender de ellos. No de lo que dicen, sino de lo que nos hagan pensar a nosotros. Como decía antes, no creo en la verdad absoluta, sino en las verdades relativas, aquellas que cada uno observamos y de la que podemos aprender. Los libros nos regalan un sinfín de puntos de vista, miles de perspectivas y asomarse a cada una de ellas es un privilegio.

 

Él, Ella y El Librero, son los personajes principales de tu obra “Todas mis Amantes” o por lo menos giran como un todo dentro de lo narrado, ¿Estos son personas reales o identidades extraídas de gente que se cruzaron por tu camino y lo fuiste plasmando en tu libro?

Ellos son la vida misma, diferentes perspectivas para ver una única realidad.

Me hubiera gustado escribir un cuarto personaje que observa la historia desde fuera de la librería y entender cómo la hubiera visto, cuáles hubieran sido sus pensamientos y un quinto que recibiera las cartas del Librero contándole la historia y entender cómo la vería él o ella.

Todos los personajes son ficticios y todos son reales. Se construyen en base a mí mismo y en base a todas las personas con las que he tenido la suerte de cruzarme en la vida. De todas aprendí. De las buenas y de las malas.

 

Estamos acostumbrados a ver en una obra personajes principales y secundarios. En tu libro, tres son los personajes por el cual gira la narración, sus historias convergen en un todo. ¿por qué tres narradores?

Para ver cómo cada uno de ellos vive y entiende la historia. Para tratar de provocar en el lector la idea de que cada uno de nosotros somos únicos, pero a la vez nos mueven los mismos deseos, aspiramos a lo mismo, anhelamos lo mismo, por muy diferente que haya sido el camino por el que nos haya llevado la vida.

Por eso los personajes no tienen nombres, quiero que los ponga el lector.

 

Muchos mayores nos decían: “Hay tiempo para todo” ¿Es difícil compatibilizar el trabajo como director general de NEFAB España y ser escritor?

Robo horas a la noche, a los fines de semana y con suerte a alguna que otra tarde. Como en el amor, escribir es una cuestión de trabajo y más trabajo. Si quieres algo lo consigues.

Damos al tiempo el valor que queremos. Afortunadamente, en esta sociedad, hay tiempo para todo, de nuevo, si sabemos lo que queremos. Creo que esta es la esencia. Hay que preguntarse: ¿qué quiero ser de mayor?, no es fácil contestar esta pregunta, más difícil aún será escribirla en un papel, ponerla en la mesilla y leerla de nuevo cada mañana.

Sin este faro que nos guie, la vida a veces nos hace ir dando tumbos de un lado y a otro y no tendremos tiempo para nada, ni llegaremos a ninguna parte.

Escribid lo que queráis ser y no tengáis sueños pequeños. Todo es posible. Trabajo, tenacidad y estudio o ser un superdotado. Yo prefiero las tres primeras, son las que están al alcance de todos.

El reto y la aventura no están en descubrir cosas nuevas, esto puede ser una buena forma de aprendizaje, un excitante entretenimiento o simplemente una estrategia para esconderse. El reto y la aventura es hacer de lo cotidiano algo único y maravilloso.

 

Agradecimiento al escritor ARTURO DÍAZ MARCOS.

Una entrevista de LÁPIZ ANDANTE.


martes, 25 de mayo de 2021

ENTREVISTA A JONATHAN CAICEDO GIRÓN

 JONATHAN CAICEDO GIRÓN

"Algo esencial es la lectura como un puente entre la inspiración etérea con el mundo de los mortales."



JONATHAN CAICEDO GIRÓN

Jonathan Caicedo Girón. Bogotá (1989). Es un narrador y poeta colombiano. Licenciado en Humanidades y lengua Castellana. Magíster en Estudios Literarios. Autor del poemario Mediaciones de la locura (2020) y coautor del libro de cuentos Los días sucios (2021). Ha publicado diversos poemas y relatos en revistas latinoamericanas y nacionales. Ha sido jurado en distintas oportunidades del Concurso Nacional de cuento y concursos literarios locales. Invitado al primer Congreso Nacional de creadores literarios, celebrado en San Luis Potosí, México, (2018). Allí presentó el poemario (inédito) Más allá de las palabras. Ganador del concurso de poesía, Somos palabra (2019) organizado por la Universidad Santo Tomás. Docente de la universidad Santo Tomás CAU Facatativá y coordinador académico de la Licenciatura en Humanidades y Lengua Castellana de UNIMINUTO. 


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ENTREVISTA


En todo escritor(a) fluye una esencia invisible que hace visible en el corazón de sus lectores el amor por la lectura. ¿Cómo te definirías y cuál crees que es la esencia que deseas transmitir a tus lectores?

R. Creo que transmito la pasión por las letras. Creo que mis lectores para leer intentan imaginar mi voz. Eso me parece bastante significativo. Me defino como un escritor de la calle que las camina e intenta poetizar el lenguaje.

Te imaginas estar en un universo acompañado de todos los escritores del mundo. ¿Con qué escritores te gustaría entablar una amena conversación? ¿Por qué?

R. Sin duda, sería un sueño hermoso, pero entre los tantos con los que me gustaría establecer una charla se hallan Roberto Bolaños por su vida y lo que fue. Oscar Wilde como un antihéroe de la época un dandy empedernido. Finalmente, me gustarían charlas con Khaled Hosseini por cómo retrata a sus personajes en medio oriente. Una humanidad que sacude las fibras del alma.

Una pregunta regular y corriente, de cajón por decirlo, en la literatura sería: ¿El escritor nace o se hace? Desde el punto de vista personal ¿Cuál sería tu opinión?

R. Creo que tiene que ver con las dos vertientes. Uno puede tener la magia de la escritura, pero si no hay disciplina, entonces graves, si uno no cultiva el hábito, graves. Hay que tener las dos bondades.

Navegando en el mar de los recuerdos, podrías cerrar los ojos y retroceder en el tiempo para rememorar aquel primer contacto con la escritura. ¿Recuerdas cuál fue tu primer escrito: poema, relato u otra inspiración?

R. Sí, con claridad. Fue un poema que me sirvió para evadirme de una clase en la que estaba mal. Los chicos no querían participar nada. Entonces me puse a escribir y, aunque parezca curioso, tuve una especie de catarsis que me ayudó de alguna manea a escapar del difícil momento.

Cuando publicas tu primera obra literaria es como estar presente en el parto de tu primera hija o de tu primer hijo. Es una sensación indescriptible. ¿Cuántos libros has publicado? ¿Qué destacarías de ellos?

R. Así es. Es otorgarle vida a un ave de papel. Creo que las palabras se quedan bien cortas, pero con mucha responsabilidad he publicado dos libros que pongo a su disposición: Mediaciones de la locura libro de poemas y Los días sucios, libro de cuentos en coautoría. Destaco de manera indefectible que, los dos libros son antes que cualquier cosa, un canto a la cotidianidad y a los seres que de alguna manera no tiene voz.

En la actualidad las redes sociales son como el pan de cada día. ¿Cuál es tu opinión acerca del papel del escritor en este mundo digital?

R. Creo que la escritura se moviliza al igual que el lenguaje, entonces sí hay abrir brechas y nuevos horizontes en donde el escritor esté a la vanguardia.

Cuando eres niño, muchas veces, miras a tu madre y a tu padre, y dices: “De grande quiero ser como ella o como él”. En tu deseo de ser escritor(a) qué autores fueron la inspiración para que se materialice en ti ese efecto creativo.

R. La verdad soy un caso atípico, no tengo como una especie de legado hacia la producción de la escritura. Es un amor que nació, así como las cosas bonitas, sin imaginar, sin pensarlo. Pero acá estamos intentando dar vida a las personas por medio de los lenguajes.

En cada escritor(a) la musa creativa depende del lugar, el tiempo o estado de ánimo. ¿Cuál es tu sitio o momento preferido para crear? ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir o leer?

R. Todos tenemos ciertas prácticas y ciertos rituales al momento de escribir. Me gustas las noches. Creo que las vigilias me ayudan para escribir. El silencio, una buena bebida. Pero, sobre todo, algo de cine o algo artístico que me ayude a cultivar la inspiración. Algo esencial es la lectura como un puente entre la inspiración etérea con el mundo de los mortales.

Para escribir hay que amar la lectura o por lo menos considerarla parte de uno, todo esto es un síntoma de enriquecimiento a la hora de crear. ¿En tus tiempos libres lees algún libro? ¿Recomendarías alguno que hayas leído?

R. Siempre estoy leyendo una novelita y un libro de poesía. Además, por allí algo de cuentos. Es un hábito no tan sencillo. Uno tiene diversos distractores, pero sí, como aludiría Borges cuando refería al jactarse de los libros que uno ha leído por encima de lo que uno escribe. Me permitiré recomendar un par de libros necesarios: El extranjero de Albert Camus. El Túnel de Ernesto Sábato. Mujeres de Bukowski. Las montañas hablaron de Khaled Hosseini. Creo que son libros que otorgan una mirada caleidoscópica sobre la vida. Son manuales que nos ponen en un espejo la fragilidad, la nobleza y de los demás valores.

En el pensamiento de cada lector, a veces le gustaría ser algún personaje: héroe, villano… ¿Qué personaje, de las obras que leíste, te gustaría ser o conocer? ¿Por qué?

R. Creo que no estaría mal encarnar a Dorian Gray por su lucidez. Thomas, el personaje de La insoportable levedad del ser por su existencialismo y, finalmente, explorar el sentir neurótico de Juan pablo Castel, personaje icónico del Túnel. Sin desconocer la fragilidad de Henry Chinaski el alter ego de Charles Bukowski.

Y por último. Entre gustos y colores ¿Por qué género literario te decantas: narrativo, lírico o dramático?

R. Por el narrativo. Me parece que en el cuento está el mundo. Es como un hachazo de Raskolnikov. Me parece un género bello que es un bálsamo sencillo que nos ayuda a comprender la fragilidad del sujeto.


LIBRO:

Libro de cuentos: Los días sucios (2020)     


  Libro de poesía: Mediaciones de la locura (2020)



Agradecimiento al escritor JONATHAN CAICEDO GIRÓN.

Una entrevista de LÁPIZ ANDANTE.